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El blog bien este, siempre...

Carla Moron en la publicidad de Cuba Libre

Carla Moron en la publicidad de Cuba libre, ahora ya se nos caso...

 

Algo del Sur de Bolivia....

Algo del sur de nuestro pais.

El Chaqueño Palavecino interpretando Morir cantando... VIVIA BOLIVIA UNIDA Y FUERTE!!!!

 

  

Carta al Pueblo...

Carta al Pueblo...

Paseando por la red he encontrado esta carta de un boliviano de La Paz, al parecer, dirigida al pueblo. Espero sus comentarios. 

Pueblo:

 “Hasta aquí hemos soportado un encierro en el seno mismo de nuestra tierra…”. De una forma parecida comienza la declarativa de la Junta Tuitiva que hoy vuelve a estar vigente y además adquiere un matiz de impresionante realismo, por la situación que está atravesando la ciudad de La Paz. La población de esta ciudad está cansada, realmente harta de ser la víctima de nuestros vecinos, las marchas no hacen nada más que perjudicar a la población y estas marchas para los políticos no significan absolutamente nada. Que pensarían y harían los hermanos alteños si la población de la ciudad de La Paz se dirige uno de estos días hacia el Alto y nos ponemos a quemar sus puestos de venta de las personas que no los cierren por el sólo hecho de estar nosotros ahí, a tirar piedras a cualquier ventana que esté cerca, a pintar cualquier pared que tenga un espacio en blanco, a destrozar cualquier automóvil que se atreva a cruzarse en nuestro camino, a amenazarlos si no hacen una u otra cosa, a no dejarles abastecerse con alimentos y agua, a amenazarles con cortarles el agua y la energía eléctrica, a asustar a sus niños. Seguramente que no les haría mucha gracia. Pues a nosotros tampoco nos hace ninguna gracia que vengan a hacer todo eso a nuestra ciudad. Si la población de la ciudad del Alto quiere marchar y protestar, tiene todo el derecho de hacerlo, pues la Constitución otorga ese derecho; pero también la misma Constitución Política del Estado Boliviano, nos brinda las garantías para circular libremente por nuestro país, derecho, que El Alto nos está coartando. No conformes con eso, nos tienen en calidad de rehenes, dentro de nuestra propia ciudad, pues no podemos ni salir de nuestras casas, porque estamos continuamente amedrentados por los marchistas y los sectores movilizados, estamos viviendo un caos del que ni siquiera somos protagonistas, sino meras víctimas. No se dan cuenta que no están peleando con un enemigo, sino que están protestando y la protesta no se la hace perjudicando a toda una ciudad, los políticos se ríen en su cara, pues ellos están felices y abastecidos con todo lo necesario, los que sufrimos somos nosotros, el pueblo, aquel, que estos individuos dicen representar, pues, bonita manera de representarlos, matándolos de hambre y poniéndolos en un estado de pánico. Sepan que están luchando contra el mismo bando al que dicen representar: el pueblo.

Nosotros somos el pueblo y nos pronunciamos abiertamente contra estas personas, queremos trabajar, caminar tranquilos por nuestra ciudad, queremos que nuestros hijos tengan una ciudad que puedan querer y cuidar, no este montón de piedras, vidrios rotos y ceniza que ahora es La Paz por culpa de los marchistas alteños.

Las causas de lucha son también nuestras, peleamos por lo mismo, pero lo queremos hacer en una mesa de diálogo, no martirizando a toda una ciudad. La nacionalización de las reservas hidrocarburíferas de Bolivia, ya se hizo fácticamente, por favor dense cuenta que este es un Gobierno de transición, no es un Gobierno elegido y no puede ni debe hacer nada.

 Pensemos un poco, si podemos hacerlo, después de tener tanto gas lacrimógeno en el cerebro, ¿Será posible que un Gobierno sea elegido en las próximas elecciones si no ofrece la nacionalización de las reservas hidrocarburíferas, Asamblea Constituyente o Referéndum por las Autonomías?, después de todo lo pasado, este hecho es virtualmente imposible. No vamos a surgir como país matándonos y bloqueándonos entre nosotros, sino hablando, eso sí, debemos ser mucho más inteligentes para elegir a nuestros próximos gobernantes, ya que nos equivocamos mucho en ese aspecto. Déjennos en paz, queremos trabajar, si quieren ir a romper vidrios destrozar autos y quemar cosas, háganlo en su ciudad, o mejor en su propia casa o mejor aún en la casa de su madre.”            

Para reflexionar...

Para reflexionar...

La creencia general anterior era que Goni no servía, al igual que Banzer y Tuto. Actualmente se dice que Evo no sirve. Y, el que venga después de Evo tampoco servirá para nada. Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en el desbarajuste en que terminó el gobierno de Goni, o en lo desordenado que es el gobierno de Evo.  El problema está en nosotros. Nosotros como PUEBLO. Nosotros como materia prima de un país.  Porque pertenezco a un país donde la ley de ser siempre “mas vivo” es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás. Pertenezco a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, es decir, poniendo unas cajitas en las veredas donde uno paga por un solo periódico Y SACA UN SOLO PERIÓDICO DEJANDO LOS DEMÁS DONDE ESTÁN.  Pertenezco al país donde las “EMPRESAS PRIVADAS” son librerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan para su casa, como si tal cosa, hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos, entre otras cosas.Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfal si consigue colgarse del Cable del vecino, donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones para no pagar o pagar menos impuestos. Pertenezco a un país donde la impuntualidad es un hábito. En donde los directivos de las empresas no generan capital humano. Donde no hay interés por la ecología, donde las personas tiran basura en las calles y luego se reclama al gobierno por no dar mantenimiento al alcantarillado. Donde no existe la cultura por la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica. Donde nuestros congresistas trabajan dos días al año (y cobran todos los demás como altos ejecutivos) para aprobar leyes que lo único que hacen es hundir al que no tiene, joder al que tiene poco y beneficiar sólo a unos cuantos.Pertenezco a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden "comprar", sin hacer ningún examen. Un país donde puede subir una persona de edad avanzada, o una mujer con un niño en brazos o algún minusválido y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas se hace la dormida para no dárselo y si alguien le reclama se levantará pero para dar un golpe o decir una mala palabra.  Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde su gente esta llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes. Mientras más le digo corrupto a Goni, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana. Mientras más le digo que le falta autoridad a Evo, mejor soy yo como Boliviano, a pesar de que apenas esta mañana  adulteré mi declaración de impuestos, un fraude que me dejó utilidades para pagar algunas deudas.  Como “Materia Prima” de un país, tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita. Esos defectos, esa “filosofía de ser vivito” congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que los gobernantes que nos ha tocado padecer,  es lo que nos tiene real y francamente mal.Porque, aunque Evo renunciara hoy mismo, el próximo presidente que la suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada, No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.  Ni sirvió Banzer, ni Tuto, no sirvió Goni, y ni sirve Evo, ni servirá el que venga. ¿O qué?,  ¿Es qué necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror?Aquí hace falta otra cosa. Algo más que “cacerolazos” o “ejercicios de enlace”. Y mientras esa "otra cosa" no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados... igualmente cagados!!! Es muy bueno ser Boliviano. Pero cuando esa Bolivianidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia... No esperemos encenderle una velita a todos los Santos, a ver si nos manda un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar, un nuevo presidente con los mismos Bolivianos no podrá hacer nada. Está muy claro... Somos nosotros los que tenemos que cambiar."Escucha, creo que esto encaja muy bien en todo lo que nos pasa: Disculpamos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso. Es la industria de la disculpa y la estupidez. Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle (sí, exigirle) que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende, Sí, he decidido buscar al responsable  ESTOY SEGURO QUE LO ENCONTRARÉ CUANDO ME VEA EN EL ESPEJO.  Ahí está. NO NECESITO BUSCARLO EN OTRO LADO. Y tu, ¿qué piensas?...... REFLEXIONA!!!!!

Vale un Potosi...

Vale un Potosi...

La ciudad de Potosí, ubicada al sur de la República de Bolivia y capital del departamento del mismo nombre. Se encuentra en la cordillera de los Andes, cerca de Sucre, a 3,960 m de altitud,. Es un centro minero que produce estaño, plata, cobre y plomo. Su producción industrial es una de las más importantes del país, cuenta con fábricas de alimentos procesados, muebles y cerveza. Su patrimonio arquitectónico está representado por numerosas construcciones coloniales: la catedral, de estilo gótico; la Casa de la Moneda, construida entre 1,757 y 1,773, la que conserva importantes archivos coloniales y constituye uno de los edificios civiles más destacados de Iberoameérica; así como, la Universidad Tomás Frías. Potosí fue fundada en 1,546, un año después de que se descubrieran minas de plata en el cerro Rico, a cuyos pies se levantó la ciudad. En 1,611 era la mayor productora de plata del mundo y tenía 150,000 habitantes; sin embargo, en 1,825 prácticamente la plata se había agotado y su población descendió a 8,000 habitantes. A comienzos del siglo XX, la explotación de estaño se incrementó por la demanda mundial y, como consecuencia, la ciudad volvió a experimentar un crecimiento importante.

Potosí ha sido Declarada "Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad" por la UNESCO. En algun momento, en la historia de Potosí, abundó el esplendor y el lujo, las fiestas en las refinadas casonas, historias, mitos, leyendas y la incesante plata extraída de uno de los cerros; las que fue la razón del nacimiento de una ciudad, que hoy espera ansiosa la visita de todos los viajeros que deseen explorarla.

La ciudad de Potosí, también denominada, "Villa Imperial" desde el año 1,547 por el emperador de España rey de la época, es uno de los lugares más fascinantes de Bolivia; no sólo por su historia, escondida en cada rincón, sino también por el resguardo de las riquezas naturales más importantes del mundo.

La ciudad ha sabido conservar sus raíces hasta la actualidad, afirmación garantizada por la apariencia intacta de su arquitectura colonial, las costumbres de su gente y la presencia de culturas indígenas con expresiones auténticas, transmitidas de generación en generación que todavía hoy persisten.

Siendo la ciudad capital del departamento que lleva su mismo nombre, Potosí se halla al sur de Bolivia, cercada por la Cordillera de los Andes y a los pies del Cerro Rico, el importante centro minero causante del nacimiento la misma. Por su ubicación, Potosí se convierte en la tercera ciudad más altas del mundo, ya que se encuentra a 3,960 metros de altitud.

Durante la época previa a la industrialización, el Cerro Rico(Mina de Potosí), fue el principal proveedor de plata del mundo, razón por la cual surgió la urbe más poblada de América. Con cerca de 160,000 habitantes, lograba superar la población de Londres y París.

En aquellos años, la riqueza afloraba en todos los rincones de Potosí y esto se veía reflejado en las opulentas construcciones, elegantes casas, majestuosas iglesias y principalmente, en la Casa de la Moneda lugar en el que se acuñaba el metal y se convertía en moneda de circulación en todo el imperio. El poderoso imán hizo florecer a grandes artistas de la época como pintores, orfebres, escultores, músicos, escritores; era una gran fuente de inspiración para todos estos, quienes le dedicaron gran parte de sus vidas.

Para significar la opulencia se hizo corriente la exclamación "Vale un Potosí", haciendo referencia al famoso Cerro, desde donde se extrajo infinitas toneladas de plata para España, lo que originó la leyenda de que con tanto mineral, se hubiese podido tender un puente de plata entre Potosí y Madrid.

Calles silenciosas y solitarias, casas antiguas, veredas estrechas. Al fondo, la imagen del Cerro Rico domina el altiplano; hasta hoy decenas de mineros se pierden en sus socavones y bocaminas, pero nada es como antes. Ya no hay delirios de plata en esta vieja Villa Imperial, que debido a las diversas crisis mineras sucedidas años posteriores y el comienzo de enfrentamientos contra el régimen español por la obtención de la independencia, fueron las causas que afectaron al desarrollo de la ciudad.

A pesar de su desgaste y del agotamiento de sus minas, Potosí es un increíble destino turístico para quienes gusten de la aventura y de la sabiduría que sólo una ciudad de estas características puede brindar.


CIUDAD COLONIAL

El estilo colonial decora toda la ciudad con calles adoquinadas en distintos desniveles, las tejas desgastadas ondulando los techos, las fachadas barrocas mestizas, decenas de iglesias, se puede decir que cada elemento contribuye a crear un típico escenario de película.

Habitantes apacibles, tranquilos e inhibidos ante la presencia de personas extrañas, dominan el territorio. Nada anormal, es la clásica curiosidad despertada a causa de quienes son desconocidos entre los pobladores.

A pesar de la educación primaria gratuita para los más pequeños y la presencia de ciertas universidades públicas y privadas, la cultura tiene un fuerte arraigo indígena, no sólo en su lengua y arquitectura sino también en su vestimenta y etilos de vida. Esta influencia es la que convierte a la ciudad en un lugar tan original como único.

Los casi 4,000 metros de altura, en donde se ubica Potosí, se sienten en cada caminata que llevan al recorrido de la ciudad. Tan sólo con la primera mirada, nos podemos dar cuenta del estilo que se mantiene en perfecto estado. Diferentes estructuras arquitectónicas son testimonio de lo rica y poderosa que fue durante épocas pasadas.

Uno de los ejemplos es la famosa Casa de la Moneda, uno de los edificios más importantes de Sudamérica que data del año 1,750. Su constructor fue Salvador de Vila, quién también estuvo a cargo de los edificios construidos en México y Perú.

Era el lugar en el que se acuñaba el metal y se convertía en moneda de circulación en todo el imperio. La casona ocupa el espacio de una manzana y atesora valiosas muestras de pinturas y esculturas, además de muebles y de otros objetos de interés histórico. Hoy, prácticamente convertida en museo, es una de las atracciones turísticas más importantes de Potosí en donde el viajero puede maravillarse al observar cada uno de los elementos componentes que crean el contexto propio de la época, transmitiendo la sensación de estar inmerso en aquellos enriquecedores años.

Otro símbolo de la ciudad es la Torre de la Compañía, un convento religioso del siglo XVIII que refleja el máximo esplendor de Potosí. Su edificación se concibió como un arco de triunfo con circo aberturas, treinta y dos columnas salomónicas y tres cúpulas de media naranja. Es una ostensible expresión de la espiritualidad de la época, en lo que se refiere a la religión Católica.

En la iglesia de San Francisco al igual que en la de San Lorenzo, puedes observar una gran exposición artística en su interior, con la inclusión de deidades indígenas y símbolos del Cristianismo. Estas son sólo un parte de las numerosas iglesias que se hallan en Potosí que se distribuyen prácticamente cada dos cuadras.


MONTAÑA MAJESTUOSA

El Cerro Rico constituye la valiosa riqueza de la ciudad, el cerro vigilante y eterno es atravesado por muchas bocaminas y socavones, muchos de los cuales están interconectados formando intrincados laberintos.

Su nombre, en idioma quechua, "Sumaj Orko", significa cerro magnífico y alude a la abundancia de plata contenida en este monte minero. La primera veta de este metal fue descubierta por Diego Huallpa. El conquistador español Gonzalo Pizarro se adueñó del asentamiento minero levantado alrededor del cerro, que dio lugar a la fundación de la ciudad de Potosí un año después.

En su interior, la mina Pailaviri, se encuentra dividida en 17 niveles a los cuales se puede acceder mediante un elevador que alcanza los 240 metros de profundidad. La temperatura varía en los 45º C. Hacia arriba del nivel de ingreso a unos 70 metros de altura, puedes encontrarte con el "Tío", una representación del demonio o deidad poseedora de las minas a quien se ofrenda para sacar el metal de sus entrañas. Pailaviri trabaja sin cesar desde el año 1,545 y se la considera como la mina más antigua cercana a la ciudad. 
                     

Fuente: http://www.enjoybolivia.com/espanol/lo-nuevo/potosi-patrimonio-cultural.shtml      

Camba Soy asi

Les presento un video del oriente de nuestro pais. Disfrutenlo!!!

 



La Atlantida esta en Oruro

La Atlantida esta en Oruro

Platon (Filósofo griego, 380 a.C.) escribió en sus trabajos Timaeus y Critias la descripción de un gran continente que tenía una maravillosa civilización que, según decía, había existido alguna vez en "un punto distante del océano Atlántico" opuesto al Peñón de Gibraltar. Lo llamó Atlántida y dijo que se había hundido en el mar en el término de un día y una noche. Estos escritos crearon la leyenda del continente perdido de la Atlántida.La geología moderna nos dice que no se puede hundir un continente en el mar en un solo día y que no hay un continente hundido en el océano Atlántico.La descripción de Platón encaja exactamente en Sudamérica porque él describe una planicie rectangular elevada que, decía, estaba ubicada en el centro del continente, cerca del mar y a medio camino en la dirección de la mayor extensión de este continente. Además ubicó a la ciudad capital de Atlántida en una pequeña isla volcánica, también llamada Atlántida. La ciudad estaba ubicada en la elevada planicie rectangular, a unos nueve kilómetros del mar y, de acuerdo a Platón, la región entera estaba elevada sobre el nivel del océano, alzándose completamente por encima del nivel del mar a una gran altura, de ese lado del continente. Hasta aquí, definimos la ubicación de la ciudad y el continente perdidos de la Atlántida.La solución a las dudas principales es suponer que no fue el continente de Atlántida el que se hundió en el mar sino la isla capital, del mismo nombre, construida sobre una isla volcánica que se hundió en la extensión de agua que rodeaba la isla, que es el lago Poopó, ubicado sobre el borde de la planicie rectangular que actualmente se llama Altiplano Boliviano. Esta planicie está en el centro del continente en el sentido norte-sur, exactamente como la describió Platón.Pero lo más notable de todo es que el sitio ha sido hundido por terremotos y que existe una leyenda boliviana que se conoce como "La Leyenda de Desaguadero" que cuenta que una ciudad ubicada al borde del lago fue hundida en el mar por los dioses, en castigo, exactamente como lo relata Platón. Además, Poseidón, nombrado por Platón, el dios griego del mar que habría creado los anillos de tierra y mar, es el equivalente a Tunapa, el nombre boliviano del dios o dioses de las vías marinas que crearon la estructura en anillos de Pampa Aullagas. Lo que parecería indicar, sin duda, que la historia de la Atlántida tiene su origen —o lo menos una conexión— con la leyenda boliviana. 

Con estos datos básicamente estamos ante la posibilidad de que la Atlántida no se hundió sino que está en Oruro; les invito a investigar mas sobre el tema y comentarlo.

                  Fuente:   http://axxon.com.ar/zap/c-zappingatlteoria.htm

        

La Leyenda de la Coca

La Leyenda de la Coca

Pongo a su consideracion la leyenda de la hoja de coca. Espero disfruten el relato...

 

La Leyenda de la coca

Era por el tiempo en que habían llegado a estas tierras los conquistadores blancos. Las jornadas siguientes a la hecatombe de Cajamarca fueron crueles y sangrientas. Las ciudades fueron destruidas, los cultivos abandonados, los templos profanados e incendiados, los tesoros sagrados y reales arrebatados. Y, por todas partes en los llanos y en las montañas los desdichados indios fugitivos, sin hogar, llorando la muerte de sus padres, de sus hijos o de sus hermanos. La raza, señora y dueña de tan feraces tierras yacía en la miseria, en el dolor. El inhumano conquistador, cubierto de hierro y lanzando rayos mortales de sus armas de fuego y cabalgando sobre briosos corceles, perseguía por las sendas y apachetas a sus espantadas victimas.

Los indios indefensos, sin amparo alguno, en vano invocaban a sus dioses. Nadie, ni en el cielo ni en la tierra, tenía compasión de ellos.

Un viejo adivino llamado kjana-chuyma que estaba, por orden del inca, al servicio del templo de la isla del Sol, había logrado huir antes de la llegada de los blancos a las inmediaciones del lago, llevándose los tesoros sagrados del gran templo. Resuelto a impedir a todo trance que tales riquezas llegaran al poder de los ambiciosos conquistadores, había conseguido después de vencer muchas dificultades y peligros, en varios viajes, poner a salvo por lo menos momentáneamente; el tesoro en un lugar oculto de la orilla oriental del lago Titicaca.

Desde aquel sitio no cesaba de escudriñar diariamente todos los caminos y la superficie del lago para ver si se aproximaban las gentes de Pizarro.

Un día los vio llegar. Traían precisamente la dirección hacia donde él estaba. Rápidamente resolvió lo que debía hacer. Sin perder un instante, arrojo todas las riquezas en el sitio mas profundo de las aguas. Pero cuando llegaron junto a él los españoles, que ya tenían conocimiento de que kjana-chuyma se había traído consigo los tesoros del templo de la isla, con intención de sustraerlo al alcance de ellos, lo capturaron para arrancarle si fuera preciso por la fuerza el ansiado secreto.

Kjana-chuyma se negó desde el principio a decir una palabra de lo que los blancos le preguntaban. Sufrió con entereza heroica los terribles tormentos a que lo sometieron. Azotes, heridas, quemaduras, todo, todo soporto el viejo adivino sin revelar nada de cuanto había hecho con el tesoro.

Al fin los verdugos, cansados de atormentarle inútilmente, le abandonaron en estado agónico para in por su cuenta a escudriñar por todas partes.

Esa noche, el desdichado kjana-Chuyma, entre la fiebre de su dolorosa agonía, soñó que el Sol, Dios resplandeciente, aparecía por detrás de la montaña próxima y le decía:

-Hijo mió, tu abnegación en el sagrado deber que te has impuesto voluntariamente, de resguardar mis objetos sagrados, merece una recompensa. Pide lo que desees, que estoy dispuesto a concedértelo.

-¡Oh!, Dios amado – respondió el viejo- ¿Qué otra cosa puedo yo pedirte en esta hora de duelo y de derrota, sino la redención de mi raza y el aniquilamiento de nuestros infames invasores?

-Hijo desdichado-le contesto el Sol- Lo que me pides, es ya imposible. Mi poder ya nada puede contra esos intrusos; su dios es más poderoso que yo. Me ha quitado mi dominio y por eso, también yo como nosotros debo huir a refugiarme ene. Misterio del tiempo. Pues bien, antes de irme para siempre, quiero concederte algo que esté aún dentro de mis facultades.

-Dios mió,- repuso el viejo con pena- si tan poco poder ya tienes, debo pensar con sumo cuidado en lo que voy a pedirte.

Un grupo de habitantes del imperio del Sol, escapando de los intrusos, embarcándose en pequeñas balsas de totora, atravesó el lago y fue a refugiarse en la orilla donde kjana-chuyma estaba luchando con la muerte.

Los indios acudieron a cuidarlo. Kjana-chuyma era uno de los yatiris mas queridos en todo el imperio, por eso los indios, rodearon su lecho de agonía, llenos de tristeza, lamentando su próxima muerte. El anciano, al ver en torno de si ese grupo de compatriotas desdichados, sentia mas honda pesadumbre e imaginaba los tiempos de dolor y amargura que el futuro guardaba a esos desventurados. Fue entonces que se acordó de la promesa del gran astro. REsolvio pedirle una gracia, un bien durable, para dejarlo de herencia a los suyos; algo que no fuera ni oro ni riqueza; para que el blanco ambicioso no pudiera arrebatarles; en fin un consuelo secreto y eficaz para los incontables días de miseria y padecimientos.

Al llegar la noche, lleno de ansiedad en medio de la fiebre que le consumía, imploro al sol para que acudiera a oírle su ultima petición. Alos pocos momentos un impulso misterioso lo levantó de su lecho y lo hizo salir de la choza.

Kjana-chuyma, dejándose llevar por la secreta fuerza que lo dirigía, subió por la pendiente arriba hasta la cumbre del cerro. En la cima notó que le rodeaba una gran claridad que hacia contraste con la noche fría y silenciosa. De pronto una voz le dijo:

-Hijo mío. He oído tu plegaria. ¿Quieres dejar a tus tristes hermanos un lenitivo para sus dolores y un reconfortantes para las terribles fatigas que les guarda en su desampara?

-Si, si. Quiero que tengan algo con que resistir la esclavitud angustiosa que les aguarda. ¿Me la concederás?

-Bien,- respondió la voz- mira en torno tuyo ¿ves esas pequeñas plantas de hojas verdes y ovaladas? La he hecho brotar por ti y para tus hermanos. Ellas realizaran el milagro de adormecer penas y sostener fatigas. Serán el talismán inapreciable par los días amargos. Di a tus hermanos que, sin herir los tallos, arranquen las hojas y después de secarlas, las mastiquen. El jugo de esas plantas será el mejor narcótico para la inmensa pena de sus almas.

Kjana- chuyma, sintiendo que le quedaban pocos instantes de vida, reunió a sus compatriotas y les dijo:

-hijos míos. Voy a morir, pero antes quiero anunciaros lo que el INTI, nuestro Dios, ha querido en su bondad concederos por intermedio mío: Subid al cerro próximo. Encontrareis unas plantitas de hojas ovaladas. Cuidadlas, cultivadlas con esmero. Con ellas tendréis alimento y consuelo. En las duras fatigas que os impongan el despotismo de vuestros amos, mascad esas hojas y tendréis nuevas fuerzas para el trabajo.

En esos desamparados e interminables viajes que les obligue el blanco, mascad esas hojas y el camino os hará breve y pasajero.

En los momentos en que vuestro espíritu melancólico quiera fingir un poco de alegría, esas hojas adormecerán vuestra pena y os dará la ilusión de creerlos felices.

Cuando queráis escudriñar algo de vuestro destino, un puñado de esas hojas lanzado al viento os dirá el secreto que anheláis conocer.

Y cuando el blanco quiera hacer lo mismo y se atreva a utilizar como vosotros esas hojas, le sucederá todo lo contrario. Su jugo, que para vosotros será la fuerza de la vida, para vuestros amos será vicio repugnante y degenerado: mientras que para vosotros los indios será un alimento casi espiritual, a ellos les causará la idiotez y la locura.

Cuidad que no se extinga y conservarla y propagadla entre los vuestros con veneración y amor. El viejo kjana-chuyma doblo su cabeza sobre el pecho y quedo sin vida.

Los desdichados indios gimieron por la muerte del venerable yatiri. Eligieron la cima del próximo cerro para darle sepultura. Fue enterrado dentro de un cerco de las plantas verdes y misteriosas. Recién en ese momento se acordaron de cuanto les había dicho al morir kjana-chuyma y recogiendo cada cual un puñado de las hojitas ovaladas se pusieron a masticarlas.

Entonces se realizo la maravilla. A medida que tragaban el amargo jugo, notaron que su pena inmensa se adormecía lentamente…
 

 

(Leyenda extraída del libro "Leyendas de mi tierra" de Antonio Díaz Villamil)